En una época tan tecnológicamente avanzada como la nuestra parece que la memoria de algunos periodistas les falla o no recuerdan sus propios reportajes o comentarios del año pasado, como por ejemplo este sobre la nieve y el cambio climático del año pasado, “El cambio climático y la crisis económica no auguran buenas perspectivas para el negocio del esquí”.
Pero resulta que este año “Arranca la mejor temporada de nieve de la historia del esquí”, ver aqui. Tambien se asegurava una seguia para este año y resulta que hay mas agua que la media de los últimos nueve años, ve la gráfica siguiente

agua embalsada en cataluña actualmente
Y podría poner muchos otros ejemplos, y todos tienen un denominador común, ahora no citan al cambio climático. Cuando no había nieve y se auguraba un declive en el negocio del esquí, el culpable era el cambio climático, ahora que hay nieve y el negocio prospera nadie se acuerda de decir, nos habíamos equivocado.
El cambio climático se asocia a desgracias y las desgracias al cambio climático, como dogma de fe, sin ningún criterio científico. Y es más, estas desgracias son producidas por la actividad tecnológica del ser humano. ¿Les parece chocante? pues no es ninguna novedad. Que hay, habrá y ha habido cambios climáticos es algo evidente, cuáles son sus causas no es tan evidente, en algún post hablare de ello (recuerden que soy un poco desordenado y tardo un poco en cumplir lo que prometo).
Hay muchos registros antes los cuales se puede sacar información sobre estos cambios climáticos, registros fósiles y registros escritos. El más importante registro escrito sobre el último cambio climático es el que habla sobre el diluvio universal. Puesto que por aquí estamos en fiestas de reyes y aun continua la leyenda bíblica sigo el mismo camino, veamos los detalles.
Esta historia comienza con la escritura, quizá 3300 años antes de Cristo en la Baja Mesopotamia (Irak), donde existen asentamientos humanos desde el Neolítico. En el curso de los ríos Tigris y Éufrates vivían los sumerios e inventaron la escritura, realizado en estilo cuneiforme sobre tablillas de arcilla.
Alrededor del 2800 antes de Cristo aparece un relato, escrito en cuneiforme, denominado Epopeya de Gilgamesh, rey de Uruk. Parte de la leyenda cuenta cómo y por qué los dioses provocan un diluvio que inundara a toda la Tierra. Gracias a la bondad de los dioses un hombre se escapa de esta desgracia, su nombre es Utunapishtim y conoce el secreto de la inmortalidad. Este secreto es el que busca Gilgamesh. Fíjense que incluso en esta antiquísima historia, la subhistoria sobre Utunapishtim es más antigua.
La historia sobre el diluvio contada por Utunapishtim a Gilgamesh transcurre abreviadamente de la siguiente manera: Los dioses no pueden dormir puesto que los humanos hacen demasiado ruido y deciden inundar la Tierra. Utunapishtim es advertido por el dios Ea para que construya una embarcación, un cubo de 200×200x200 pies con techo de tejas, con la que pueda salvarse él, su familia y un ejemplar de cada animal. Con la ayuda de los artesanos de la ciudad construye una embarcación en 7 días. Al cabo de tres semanas el barco se detiene en el monte Nisir y Utunapishtim envía una paloma, luego una golondrina y finalmente un cuervo. La paloma y la golondrina regresan, el cuervo no. Finalmente se hace una ofrenda de vinos y una oveja a los dioses.
Con el tiempo los griegos apropiaron esta historia a Deucaliano y su esposa Pirra y los israelitas a Noe, sus tres hijos y cuatro mujeres. El material de los primeros once capítulos del Génesis fue recopilado por los israelitas durante su período de cautiverio en Babilonia, en el siglo VII antes de Cristo, cambiando el politeísmo a un solo dios.
De este relato existen distintas versiones y en distintos lugares del planeta. En la India aparece un rey llamado Svayambhuva Manu que es avisado del diluvio por una encarnación de Visnú en forma de un gigantesco pez. La tradición del pueblo de la isla de Pascua dice que sus antepasados llegaron a la isla escapando de la inundación de un continente o isla llamada Hiva. La mitología del pueblo maya relata la existencia de un diluvio enviado por el dios Huracan. Los Aztecas en el Codice Borgia recoge la historia del mundo divido en edades, la última termina con una gran diluvio provocado por la diosa Chalchitlicue. En la mitología inca, el dios Viracocha destruye los gigantes con una gran inundación y solo sobreviven dos personas, Manco Capac y Mama Ocllo, que sobreviven en cuevas selladas. También existen historias parecidas en África y China.
Todas estas historias son recuerdos escritos de otras historias contadas de generación en generación sobre un suceso que ocurrió realmente, el cambio climático del Holoceno, el último periodo interglaciar del Cuaternario sucedido hace unos 10000 años. Hacia 11500 años terminaron por derretirse los hielos del manto Finoescandinavo y los hielos del manto Laurentino (Canada) terminaron por derretirse hace 8000 años. La temperatura media de la superficie de la Tierra durante el Holoceno ha sido de unos 14-15 ºC, a excepción de algunos períodos cortos de enfriamiento. Las temperaturas han ido oscilando cíclicamente como consecuencia de las variaciones en la circulación oceánica. Hace 6000 años el clima era más cálido y húmedo que el actual, en verano la banquisa ártica ocupaba una superficie de un 50% la actual y en invierno de un 75%. La temperatura superficial de las aguas de los mares subárticos en Agosto llegó a ser unos 5ºC superiores a la actual.
El cambio climático del Holoceno marca un cambio radical en la especie humana, el paso del Paleolítico al Neolítico, aproximadamente hace 8000 años. Justamente esta época entre 8400 y 8000 años se registró un enfriamiento cuyo máximo se registra en 8200 años. Quizá fue consecuencia de la gran cantidad de agua dulce aportada al Atlántico Norte por la fusión del hielo Laurentino, provocando una bajada de la salinidad y densidad del agua superficial frenando el mecanismo de la corriente oceánica. Debilitándose la corriente del Golfo y enfriándose el norte del Atlántico y Groenlandia, afectando las aguas del Trópico y el noreste de África.
Todos estos cambios quedaron fijados en la memoria de nuestros antepasados, grandes cambios para ellos. El Holoceno marca el comienzo del descubrimiento de la agricultura, nuestra especie pasa de ser nómada a sedentaria. Este cambio no se produce en todas partes igual ni de una forma sencilla, se produce una gran revolución. Para entender la sociedad humana actual hemos de entender lo que sucedió en el Holoceno, aunque hoy vivamos en una sociedad que por fortuna nos hace casi inmunes a los caprichos de la naturaleza. En la parte “moderna” eso sí. Los conocimientos científicos nos proporcionan una gran ventaja sobre nuestros predecesores para procesar más conocimiento, pero no nos confundamos, eso no significa que seamos más inteligentes. Según Barry J.Kemp “La inteligencia proporciona la facultad de dar una configuración lógica a los conocimientos que se tienen” y nosotros tenemos más conocimientos que nuestros antecesores, el progreso no nos ha convertido en seres superiores. Nuestros antepasados antiguos no poseían tantas vías teóricas de conocimiento, establecían asociaciones mentales surgidas de parecidos ocasionales. Así surgen mitos sobre gigantes y dioses, incluso religiones basadas en juegos de palabras. Los habitantes del mundo antiguo eran tan inteligentes como podemos serlo nosotros y expresaban sus conocimientos con las palabras y las imágenes de que disponían. Así nacen los mitos y los símbolos que a nosotros nos parecen extraños y a veces incomprensibles, o lo que es peor, les damos una interpretación demasiado real. Tenemos que quedarnos con su pensamiento primordial y universal y reconocer que su supervivencia dependía de este conocimiento primordial.
El paso del Paleolítico al Neolítico, con sus acontecimientos sociales del paso de una civilización nómada a otra sedentaria junto al cambio climático del Holoceno, es un acontecimiento tan importante como para recordarlo. Y así lo hicieron nuestros antepasados, inventando historias sobre seres divinos que salvan a la humanidad de un diluvio y otras sobre luchas entre hermanos. Que es la historia de Caín y Abel sino una manera de mantener vivo el conocimiento del paso de una manera de vivir a otra, del nomadismo al sedentarismo. Les cuento muy rápidamente y cada cual saque sus conclusiones.
Caín y Abel eran hermanos, Abel era un pastor, es decir, un nómada y Caín agricultor, es el fundador de la agricultura y por tanto de la cultura sedentaria. Los dos representan dos maneras de vivir, que durante un periodo de tiempo coinciden. Me imagino a los nómadas regresando a las tierras fértiles de un valle, siguiendo el camino marcado desde generaciones, pero ahora algo ha cambiado, las tierras no están libres, alguien las ocupa. Y no solamente la ocupa sino que además la altera con la agricultura. No olvidemos que la agricultura es el primer ataque antiecologista a la Tierra y los nómadas no lo debieron ver muy bien. Al igual ocurre actualmente con algunos sectarios ecologistas que les gustaría devolvernos a la Edad de Piedra.
No hay que pensar mucho que en lugar de sentarse a debatir sobre el futuro de la humanidad se liaron a pedradas, en el caso bíblico Caín mata a Abel, esto significa que en esta parte del mundo ganaron los sedentarios. En Egipto, como no, existe el mismo cuento, Seth y Osiris eran hermanos, Seth es el dios de los pastores nómadas y Osiris el dios de la vegetación y la agricultura. Seth odia a Osiris y lo mata. Se ve que en la zona de Egipto ganaron los nómadas a los sedentarios, al menos en un primer momento, porque Osiris vuelve a la vida y acaba derrotando a Seth.
Finalmente el nuevo estilo de vida sedentario se impuso, aunque siempre queda algún grupo en contra. Y cuando vienen desgracias como inundaciones y las cosechas se pierden y hay que emigrar a otras zonas me imagino a este grupo achacando las consecuencias a la actividad del hombre en contra de la voluntad de los dioses. De ahí a considerar que la humanidad ha pecado y tiene que purificarse para salvarse hay un solo paso, que es el de la ignorancia. Muy arraigada en la antigüedad y en nuestros días también no se crea.
Nosotros también creamos nuestros mitos, no les ofrecemos sacrificios pero les concedemos premios Nobel.