El último vuelo de un cometa

El Sol es nuestra estrella más próxima y la vida en  la Tierra depende de sus caprichos. Descubrir cuales son estos caprichos es una tarea difícil, pero de vez en cuando tenemos sorpresas que nos ayudan. Es el caso de un cometa que entro en el Sol y no volvió a salir jamás, pero durante su efímero vuelo de una hora nos revelo interesantes propiedades de nuestro Sol y de él mismo. Referencias: Sol, cometa, familia Kreutz, Lovejoy, C/2011 N3, corona solar, fotosfera.

El 16 de diciembre de 2011 el cometa Lovejoy pasó a través de la caliente atmósfera del Sol sin ser destruido por la enorme temperatura ambiente de varios millones de grados. El cometa Lovejoy es miembro de los denominados cometas rasantes del Sol, que pertenecen a la familia Kreutz. Deben su nombre al astrónomo alemán Heinrich Kreutz, quien los estudió por primera vez. Son fragmentos de un solo cometa gigante que se rompió en el siglo XII (probablemente se trate del gran cometa de 1106). Los rasantes del Sol de tipo Kreutz son típicamente pequeños (~10 metros de ancho) y numerosos. Son objeto de intenso estudio por astrónomos profesionales y amateurs.

Pero la mayoría de los cometas que rozan el Sol acaba desintegrándose. El cometa C/2011 N3 no tuvo tanta suerte y termino destruyéndose el 6 de julio de 2011. La destrucción del cometa fue registrada por el Observatorio Dinámico Solar (SDO) mientras penetraba en la corona solar, a una distancia de 100.000 km del centro del Sol y a una velocidad de 650 km/s (2.340.000 km/h). A partir del conocimiento de la orbita del cometa, su velocidad y desaceleración y teniendo una idea de la densidad del plasma en la corona solar se puede estimar a que velocidad se desintegra el cometa y cual es la cantidad total de masa perdida.

C.J. Schrijver en su articulo publicado en el Science del 20 de enero (Destruction of Sun-Grazing Comet C/2011 N3 (SOHO) Within the Low Solar Corona.) calcula que el ritmo de masa perdida es de 1000 a 100.000 kilos por segundo, con una perdida total de masa de 600.000 a 60.000.000 kilos.

Esta cantidad de materia perdida en tan poco tiempo, sugiere que el núcleo cometario esta formado no por un núcleo denso sino por una agregación de fragmentos, algunos de los cuales podrían tener 10 metros de diámetro.

A la elevada velocidad de unos dos millones de kilómetros por hora, el choque con el plasma de la corona solar produce que los átomos del cometa se ionicen y emitan radiación electromagnética, es por este motivo que es visible y destaque por encima del brillo solar, ver video.

Estudiar este tipo de cometas suicidas proporcionan información de las propiedades físicas de los cometas. Como se formaron a partir de ir juntándose pequeñísimas motas de polvo y moléculas de gas para llegar a construir una roca de kilómetros de diámetro.

Puesto que los cometas son cuerpos débiles y formados relativamente de forma suave, seria razonable suponer que se fragmenten y se rompan en piezas similares a las que los formaron. Observar pues su destrucción en el Sol indica conocer las piezas que los formaron y al mismo tiempo conocer la densidad de la fotosfera Solar en sus diferentes capas.

Pero las preguntas cruciales siguen sin resolverse, ¿Por qué la corona solar es mucho más caliente que la fotosfera si se encuentra situada por encima? Y ¿como se acelera el viento solar?.

Esquema de las capas Solares

Es importante conocer ampliamente al Sol puesto que una sociedad tecnológicamente avanzada depende fuertemente de las variaciones de las condiciones espaciales. Distorsiones en la alta atmosfera y el espacio que envuelve a la Tierra estan directamente relacionadas con la actividad magnética Solar. Fuertes corrientes eléctricas inducidas en la Tierra por el viento solar pueden dañar los modernos equipos electrónicos, interferir en las radio comunicaciones y navegación por GPS. La exposición de los satélites a las partículas altamente energéticas producidas por una intensa actividad solar pueden causar anomalías en sus operaciones, dañar permanentemente los circuitos electrónicos, degradar los paneles solares y dejar ciegos los sistemas ópticos.

Nuevos satelites se pondran en marcha para estudiar en más detalle los caprichos de nuestra estrella, el futuro de nuestra civilización depende de ello.

Acerca de Carles Paul

Licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad de Barcelona, Master en Física y Matemática Aplicada por la Universidad Politécnica de Cataluña y Master en Historia de la Ciencia por la Universidad Autónoma de Barcelona. Técnico Experto Evaluador Europeo. Profesor titulado de física y matemáticas de la Politècnica de Mataró, des de 1991. Director Científico de Innovem.
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